Pablo Neruda
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito…¡Qué importa que mi amor no pudiera guardarla! La noche está estrellada y ella no esta conmigo. Eso es todo.
La amaba con todo mi ser, hubiera dado mi vida por ella, me hubiera cambiado por ella, mi pequeña, mi niña. A veces la vida es cruel con las personas buenas e inocentes.
Mi vida ya no será la misma, una parte de mi se ha ido, y no volverá.
Esa niña alegre que desde su primer día en este mundo la quise infinitamente, sin cuestionarlo, sin darme cuenta. Esa niña que fue creciendo, y a la vez su asesino. Una niña que nunca dejó de sonreír, ni en sus peores días, la niña que me alegraba la vida con su presencia.
Mi niña, mi princesa, se ha ido, y no volverá.
Y con ella mi corazón, que ha quedado vació, sin vida, tras su marcha.
A ti hija mía, tu padre, que te quiere, y no hay día que no te llore. Te dice hola, allí donde estés.
Comentarios
Publicar un comentario